|
En este 2009, las Servidoras cumplimos diez años de presencia en Egipto.
Ya escribí una crónica al respecto, no es que quiera ser reiterativa,
pero con una crónica no alcanza!
Es un año de fiesta y por lo tanto un año lleno de regalos...
1. Una novicia especial
“Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes[1].
Este es un dicho, pero a mi se me cumplió en la mayoría de los casos.
Mis planes fracasaron casi siempre. El último plan fue venir a Egipto e
irme en enero de 2010. Pero El decidió otra cosa, y aquí estoy hasta que
quiera. Por eso no hago más planes y lo dejo en Sus manos”.
Así comenzaba María Montes sus palabras de
agradecimiento al finalizar la Santa Misa en la que recibió el hábito
con el nombre de
María Matka Boska (María Madre de Dios, en polaco).
A sus 77 años de edad, después de haberse donado enteramente como madre
de 7 hijos, habiendo entregado 3 al sacerdocio, y pensando que ya no
tenía mucho más para dar, decidió venir a Egipto, como voluntaria. No
sabía bien de que se trataría su voluntariado, porque los achaques de su
edad no le dejaban muchas opciones, pero estaba dispuesta a ofrecerse a
la misión durante un año. Y Dios le tomó la palabra, le aceptó el
ofrecimiento sin límites de tiempo, y la llamó a la vida consagrada.
Siempre es llamativa y contagiosa la
alegría tan particular de las novicias. Pero lo de María es una
felicidad extraordinaria, fuera de serie. Es como si hubiera
rejuvenecido 20 años! Supongo que es el premio a semejante entrega.
Vivió una vida llena de renuncias y sacrificios por formar a sus hijos
en la fe. Sufrió la muerte de su esposo Alfredo que era para ella su
vida misma. Y como si todo fuera poco, decide hacerse religiosa, lejos
de su patria, lejos de sus nietos, en un país en el que no entiende lo
que se habla. Porque entendió lo único importante: que Dios tiene planes
distintos de los nuestros y que su testimonio de consagrada es clave
para nuestra misión en Egipto.
No es casualidad que María haya llegado en este año 2009. Es un año de
fiesta y por lo tanto, un año de regalos! Y María es uno de ellos!
2. Primera Servidora árabe de votos perpetuos
También
es regalo de este año tener la primera profesa perpetua árabe: María de
la Fidelidad. Y escucharla decir a sus compañeras al final de la misa de
su profesión: Una vez un sacerdote me cuestionó cómo podía ser
religiosa si no había terminado la escuela. Le dije: “Padre, cuando
llegue al Cielo, no me pedirán certificado de estudios para entrar”.
Por eso les digo a todas, tengan ánimo, defiendan su vocación, lo
importante no es tener un certificado bajo el brazo, sino buscar ser
realmente santas.
Su profesión perpetua es un premio para ella y para todos los que de una
manera u otra se sacrificaron por su formación. Detrás de ella otras 42
profesas árabes la miran como a su hermana mayor y esperan ansiosas
llegar también ellas a este gran día.
3. Primeras misioneras árabes fuera de la
Provincia

Tenemos hermanas árabes misionando ya en los diversos países de Medio
Oriente: Palestina, Israel, Siria, Túnez, Jordania. Y próximamente,
gracias a la generosidad de estas egipcias, comenzaremos con 3 de ellas
la nueva fundación en Bagdad, Irak. No es poca cosa!
Pero este año las árabes pasaron las
barreras de su cultura y partieron a fundar a Tanzania, la primera casa
del Instituto en África negra. Y este es todo un acontecimiento para
nuestra naciente misión! Regalo también de este año de fiesta!
Y no se trata de grandes misioneras con años de experiencia. Son muy
jóvenes todavía y están en plena formación, pero su simpleza deja
transparentar la fuerza de sus convicciones. Basta escuchar lo que dijo
una de estas misioneras árabes que partió para Tanzania: Mi
agradecimiento va especialmente hacia los sacerdotes del IVE. Ellos
hacen posible que recibamos lo único importante, el Cuerpo y Sangre de
Cristo. ¡Qué seríamos sin ellos!
4. Visita del Padre Buela
Y
la coronación de este año de fiesta fue la visita del Padre Buela.
Junto con los padres del IVE en Egipto celebró la Santa Misa en la cual
Fidelidad hizo su profesión perpetua, 7 profesas egipcias renovaron sus
votos, María Montes recibió el hábito junto a otras 12 postulantes, 12
novicias hicieron su primera profesión, y 2 nuevas laicas consagradas
emitieron sus votos. Asistieron a la ceremonia más de 800 personas.
El Padre visitó la mayoría de las casas de la Familia Religiosa y se
reunió con nuestras vocaciones árabes para responder las preguntas que
quisieran hacerle y de la cual participaron 84 miembros de nuestra
Familia Religiosa en Egipto (postulantes, novicios, novicias, religiosas
y sacerdotes).
La presencia de nuestro fundador fue un
gran regalo, sobre todo para nuestras vocaciones, que esperaban
ansiosamente poder conocerlo personalmente. Una de las profesas al
saludarlo le dijo en español atravesado: ¡Al fin! ¡Te esperamos 7
años!, y más tarde con abrazo de por medio le dijo: ¡Te quiero
mucho! Con esas sencillas palabras le expresó todo el cariño y
agradecimiento que guardan hacia él nuestras vocaciones.
En árabe se usa mucho la expresión “luz de mis ojos”. Y para
nosotras eso son nuestras vocaciones. Son el centro de nuestro trabajo
porque gracias a ellas el Evangelio se extenderá a lugares donde
nosotras no podremos llegar. ¿Cómo no enorgullecernos de las vocaciones
que tenemos? Ellas adornan al Instituto enriqueciéndolo con su
diversidad cultural y nos dan ejemplo siempre más pujante de generosidad
y entrega. Muchas fundaciones se pudieron hacer gracias a ellas.
Y por eso el broche de oro de este año en
Egipto fue la visita del P. Buela. Porque dio a nuestras vocaciones
nuevas fuerzas para continuar. Porque alentó y entusiasmó.
¡Tanto nos queda por hacer! Pero Dios nos bendice de un modo que jamás
hubiésemos pensado y por eso vamos a seguir repitiendo hasta el
cansancio: ¡Viva la Misión!!!!!
M. Guadalupe
___________________________________________
[1]
Del guión de la película “Bella”.
|