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El
10 de abril un grupo numeroso de unas 60 religiosas, 2 jóvenes de Tayikistán
y una de Holanda, partimos desde Segni a las 5:00 hs. de la mañana, para
realizar la tradicional visita a las siete iglesias, que realizamos año tras
año. Dicha tradición la realizaba San Felipe Neri, con los jóvenes,
retomando una costumbre medieval de los peregrinos romanos de visitar las
tumbas de San Pedro y San Pablo, rezando el Santo Rosario, como pequeño
sacrificio unido al de Cristo en la cruz. |
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Rezando el rosario
durante los diversos tramos |
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A
las 6:30 hs. de la mañana arribamos a Roma, a la iglesia de San Lorenzo
“fuori le mura”. En la tumba de éste mártir, rezamos el primer dolor de la
Santísima Virgen, y así en cada iglesia continuamos con los siguientes
dolores. Durante la larga caminata rezábamos la Corona del Rosario, por
grupos y en diversas lenguas.
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Basílica de San Pedro |
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Así
llegamos a la Basílica dedicada al Vicario de Cristo, y nos introdujimos
entre el cuantioso grupo de peregrinos venidos de todo el mundo para
celebrar la Pascua en la Ciudad Eterna. Después de un largo camino nos
dirigimos a San Pablo Extramuros, donde observamos detenidamente la gran
maravilla que ha hecho el hombre, obra que nos permite remontarnos
rápidamente a la Omnipotencia del Creador. Luego almorzamos para retomar
fuerzas y reemprender la marcha.
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Basílica San Juan de
Letrano |
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Basílica San Pablo
Extramuros |
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Nos
dirigimos después, a la basílica de San Sebastián, rezamos ante la tumba de
este mártir y pudimos apreciar la piedra donde quedaron impresas las huellas
de Cristo, al ser interrogado por Pedro “Quo Vadis Domini" cuando este huía
de Roma.
Casi
culminando, llegamos a San Giovanni Laterano y veneramos el Trozo de la mesa
del Cenáculo.
Llegamos por fin a la cumbre de nuestra peregrinación en la Basílica “Santa
Croce in Gerusalemme” que custodia las reliquias de la Pasión de nuestro
Señor, dos espinas de la corona de Cristo, un pedazo de la Santa Cruz, y de
la cruz del buen ladrón, y el dedo de S.
Tomás
apóstol.
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Basílica Santa Cruz en
Jerusalen |
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Fue
una larga jornada, vivida con gran espíritu de sacrificio y alegría. Damos
gracias a Dios el
poder contemplar y meditar detenidamente, a través de tantas
reliquias, el insondable misterio de la pasión, en la ciudad de Roma, lugar
de gran provecho espiritual.
De
más está decir que fue un día puesto bajo el patrocinio de la Madre
Dolorosa, Maestra del gran misterio de la Cruz. |
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Crónica
Estudiantado Internacional “Santa Teresa de Jesús” |
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