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El jueves 19 de Marzo, Solemnidad de San José, en que celebramos 21 años
de la fundación de las Servidoras, nos hemos unido profundamente junto
a todo el Instituto en las distintas partes del mundo en la Santa Misa
en la que realizaron su profesión perpetua 12 Servidoras, entre las que
se encontraban misioneras venidas de distintas fundaciones. La
celebración de la Santa Misa tuvo lugar en la Iglesia “Nuestra Señora de
los Dolores”, del Seminario “María Madre del Verbo Encarnado” y fue
presidida por el R. P. Ricardo Clarey, provincial del IVE en Argentina.
En la homilía se refirió a cómo el instante en que la religiosa profesa
sus votos perpetuos une, en cierto modo, el tiempo y la eternidad; como
el sí del Verbo Encarnado y el de la Santísima Virgen María lo hicieron
en el plan de la redención. Esta aceptación y ofrecimiento debe ser
renovado día a día por la Esposa de Cristo, especialmente en la Santa
Misa. A continuación de la ceremonia se realizó el almuerzo y tradicional
fogón en el Estudiantado “Santa Catalina de Siena”. Para esta ocasión se
colocó una carpa, debido a la gran cantidad de familiares y amigos que
concurrieron a la fiesta. Se vivió todo en un clima de gran alegría.
Frases que acompañaron el rito de la
entrega de los anillos a las neo-profesas:
1.
María de la Inmaculada Concepción: que esta alianza de bodas que
hoy sella tu pacto de unión con Jesucristo, sea signo de la pureza con
la que, a ejemplo de María, lo recibas cada día sacramentalmente en tu
corazón, hasta que celebres las celestiales Bodas Eternas con el Cordero
Inmaculado.
2. María Gloria de Israel:
recibe esta alianza, signo de tus desposorios perpetuos con Jesucristo,
el Mesías esperado; que ella te recuerde tu vocación de ser sólo suya,
para poder así anunciarlo a todos los hombres.
3. Maria Mater Dei: que esta
alianza de bodas, con la que Jesucristo hoy te desposa, sea memoria
constante de su predilección e infinito amor para contigo, a fin de que,
secundando su acción redentora, alcances a ser reflejo fiel de su
misericordia.
4. Maria Annunziata: acepta
esta alianza, signo de tus bodas eternas con el Verbo Encarnado, que
ella te recuerde que debes engendrar del Verbo lo que del Verbo debes
dar a luz.
5. María Servidora del Señor:
que este anillo que hoy brilla en tu mano significando el pacto de
unión perpetua con tu Divino Esposo, sea memoria elocuente de tu
vocación de seguir al Cordero, como María, a donde quiera que vaya.
6. María de la Sagesse:
recibe esta alianza, signo de tus desposorios eternos con tu Señor
Jesucristo, Sabiduría Encarnada, que ella te recuerde que María es el
molde por el que debes llegar a conformarte perfectamente con Cristo.
7. María de Jesús Nazareno:
acepta esta alianza, prenda de tus celestiales nupcias con el Redentor
del mundo, que ella te recuerde que debes seguirlo en la Cruz para
alcanzar con él la Gloria Eterna.
8. María Reina del Paraíso:
recibe este anillo con el cual hoy el Rey del Cielo te desposa, que él
sea memoria de la elección que ha hecho de ti antes de todos los
tiempos, para que día a día aumentes el anhelo de alcanzar la Gloria a
la que has sido llamada.
9. María Templo de la Santísima
Trinidad: recibe esta alianza de bodas como signo del Amor
eterno y crucificado de Quien te desposa. Que ella ciña tu mano y haga
de tu alma una morada santa donde el Corazón de tu Esposo se deleite y
consuele.
10. Maria Mater Afflicta:
este anillo que hoy sella tu unión perpetua con el Divino Redentor, sea
memoria constante de su extremado amor por ti, para que tu corazón, como
el de María, sea firme baluarte en el que las almas hallen consuelo, y
huerto regado para reparo y gozo de tu Esposo Crucificado.
11. Myriam Yeshua: recibe
este anillo, signo de tus perpetuos desposorios con Jesús, nuestro
Salvador, que él te recuerde su amoroso e infinito poder, a fin de que,
renovando cada día tu fidelidad a Él, te conviertas en instrumento dócil
de su acción salvadora.
12. María de Jesús Doliente:
que este anillo que hoy sella tus perpetuas bodas con Jesús, Siervo
Sufriente, sea constante recuerdo de su amor sin límites, para que tu
vida llegue a ser una continua oblación que devuelva amor a tanto amor
recibido.
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